Pero lo que no llegan a entender es que para muchos el estar marcados para siempre es lo que buscamos, un punto de realidad en la vida propia, una manera de a pesar de los pesares manternos siendo siempre nosotros mismos no importa ni dónde ni el como. Un chute de autoestima al vernos al espejo con nuestros pequeños (o no tan pequeños) signos de identidad, una sonrisa al pensar que lo que tenemos es nuestro y siempre estará ahí. Esa idea de permanecia, de que aunque llegue un momento que no quede nada, siempre estarán junto a nostros. Esas señales de autentificación que orgullosos llevamos, nos alegran.
Yo no llevo ningún piercing, ni creo que vaya a llevar. Además los aujeros de las orejas, marca de haber nacido chica, habitualmente se mantienen vacíos para no tener que comerme la cabeza con "¿Qué pendientes me pongo hoy?" Hace unos años cuando aún rumiaba qué tatuajes quería también barajaba unos cuantos piercings (sólo en la oreja) pero a su vez rumiaba sobre tatuarme la oreja. Cuando llegue el momento, ya tengo claro que me tatuaré la(s) oreja(s).
Hay una cosa que no tengo claro si la había dicho alguna vez antes, pero me parece el blog un buen lugar para la exclusiva. El tatuaje del culo, "el as de picas" se encuentra en la misma nalga donde una vez me picó una medusa (o fue una anemona[1]). Desde entonces, de vez en cuando me viene como un reflejo del picor-dolor de aquel momento y era algo bastante incomodo y desagradable. Ahora "la pica", a parte de tener todo mi rollo mental, convierte ese viejo reflejo en un recuerdo de un bonito momento que marcó mi vida. Antes de tener la pica era como si tuviese que estar ahí, cada vez que me acordava de la picadura, un ardiente comezón me indicava que ALGO tenía que estar ahí. Ahora ese comezón es recordar cuando nacieron mis pequeñas propias marcas.
Conforme pasa el tiempo te das cuenta que hay cosas que se enlazan por si solas sin haberlo previsto antes.
Dato curioso: "La pica" es el tatuaje del cual menos he hablado de él y menos importancia parece que le den. Por el hecho de encontrarse en la nalga, parece como si les diese vergüenza preguntar.
Cúanto rollo tengo, y cuánto me gusta hablar de mi y mis tatuajes.
Hoy suena:

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