Conforme pasa el tiempo, cada vez más me voy dando cuenta de la gente de mi alrededor. Es increible la facilidad que tiene el ser humano para acostumbrarse.
Últimamente es casi imposible sorprenderse de una forma positiva, y si te sorprendes de una forma positiva, casi seguro que viene de fuera del círculo habitual. Realmente no me gusta que me regalen cosas por mi cumpleaños. No porque se trate de que no me guste cumplir años, ni porque no me gusten los regalos. Es simplemente que obligas a alguien a tener que regalarte algo para una fecha en concreto. Cuando se va acercando la fecha, todo se convierte en un juego de indirectas, pero creo que debo hablar suajili o algo así. Siempre acabo por indirectar alguna chorrada interesante que algo más importante y se pueda meter la pata. Pero por lo visto el hecho de convertirnos en proyecto de personas formales, serias y responsables ha hecho mucho daño. Es muy fácil quedarse con el concepto de algo abstracto, pero una vez ahi todo se puede entender del revés.
Yo sólo quiero una cosa para cada función, me la sopla que combine o no, o tener más variedad o lo que sea. Metaforizando: si ya tengo un estuche, otro estuche no me va ha hacer ningún papel, y menos si es aún más pequeño, porque no da opción a jubilar el anterior estuche. Aunque lo más revelador de todo es "el pijama". Pijamas, tengo. Pero he de admitir que nunca viene mal, porque los pijamas viejos ya no son tan suaves como los nuevos y eso de dormir suavecito me encanta. Eso sí, lo que nunca entenderé es lo de que sea un pantalón más una manga corta y una manga larga. Desde hace más tiempo del que quiero ponerme a recordar, llevo usando la técnica de la chaquetita de pijama y ya no uso mangas largas. Son cosas obvias que vienen existiendo desde hace una década dónde salíamos de excursión juntas con nuestros respectivos papis.
Dicen por ahí que no soy demasiado maniosa, pero las pocas manías que tengo parecen manías de vieja. Yo las defiendo a capa y espada como sea porque al fin y al cabo somos gente de costumbres y facilmente acostumbrables. Siempre tendrás un asiento preferido en el metro, siempre que puedas irás a mear al mismo baño, rodeada de tantas cafeterías siempre preferirás andar cinco minutos para llegar al mismo. Es cierto que al fin y al cabo son sólo preferencias y tampoco se acaba el mundo si no puede ser, pero...
nadie me usurpa Mi sitio en la mesa de la cocina!
0 ideas:
Publica un comentari